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El Faraón no
impuso una teología única a todo el país; en cada templo, el
cuerpo de sacerdotes elaboraba en torno a su dios una cierta
especulación semejante a lo que hoy llamamos teología dogmática,
pero esencialmente diferente en dos puntos: no era preciso creer
en tales dogmas para considerarse adorador de tal dios - no
había revelación divina ni especial sanción para el pensamiento
y la lucubración de los sacerdotes - y esta teología dogmática
no desbordaba los círculos sacerdotales para llegar al pueblo. |
En Egipto, el
estado había asegurado a los distintos dioses el culto en su
triple aspecto de edificios religiosos, sacerdotes, ceremonias.
El Faraón, sumo sacerdote de los diversos dioses; el culto,
servicio público. La religión egipcia era, desde este punto de
vista, unitaria y nacional |
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Cada creyente se acercaba a su
dios con una idea distinta de su poder, atributos y relación con
los humanos y bajo un mismo nombre divino se adoraban conceptos
cambiantes de la divinidad. Se ha hablado insistentemente de una
religión popular que sintetizaría las corrientes predominantes
entre la masa egipcia, mas abierta a las influencias exteriores,
mas primitiva e ingenua con prácticas mas rudas - fetichismo,
zoolatría, magia - y netamente separada de una religión oficial
o sacerdotal. |
No parece
posible hablar de una religión egipcia. La multiplicidad de
dioses entre los egipcios impide una definición única de sus
creencias, pero además la religión egipcia es histórica y está
sometida a una evolución constante de época en época;
discontinua y variable, escindida localmente en pequeños
núcleos, la estructura social y cultural del país dividió a los
creyentes en círculos autónomos abandonados cada uno a su
propia interpretación del pensamiento religioso. Coexistencia,
pues, de cultos, dioses , y dogmáticas tolerándose las unas a
las otras bajo la tutela del Faraón. |