Flora y Fauna

 

 
     

    Cuando se ha dicho a propósito del poblamiento de Egipto explica la pobreza de una flora y fauna auténtica autóctonas. apenas hay flora indígena que las plantas acuáticas, como el loto blanco y azul (la rosa fue importada de las Indias en la época grecorramana)

Nymphaea caerulea (Nenúfer Azul)

LOTO AZUL

 

    El papiro, así como las capaces de crecer en los pedregales de los confines del desierto, como la palmera datilera, la duma, el sicómoro, el sauce, el tamarisco y el olivo. El resto se introdujo de Africa o Asia en diferentes épocas , desde los primeros colonos del Neolítico hasta los faraones quienes, en el decurso de la historia, regresaron de sus expediciones pacíficas o guerras con diversos vegetales para aclimatarlos en el Valle del Nilo. Por ejemplo, la reina Hatchepsut hizo  cultivar en Tebas árboles de incienso que había mandado a buscar en el país de Punt.

Nymphaea alba (Nenúfer Blanco)

LOTO BLANCO


        Otro tanto acontecía con la Fauna egipcia. Indígenas propiamente dicha sólo era la que en un principio había poblado el valle pantanoso y sus desérticos accesos: los Hipopótamos, que se perpetuaron hasta el siglo XIII de nuestra era entre la maleza acuática del Delta; los cocodrilos, que no abandonaron el valle nilótico, ante los remolinos originados por las embarcaciones de vapor, , hasta bien entrado el siglo XIX;  los Toros salvajes, que en épocas de Amenofis III frecuentaban aún los valles del desierto y exigían batidas reales para proteger los cultivos contra destrozos ocasionados en las llanuras; Los Leones y fieras menudas del desierto, hienas, chacales, onzas, pequeños felinos, cánidos y gacelas de todo pelo; los reptiles y escorpiones, que no bien comenzadas las inundaciones, buscaban refugio en el desierto. Los primeros ocupantes del suelo egipcio habían domesticado cuantas especies pudieron de esta fauna, como lo recuerdan antiquísimos mitos religiosos relativos a los dioses de la caza.

      Dichos ocupantes se habían procurado, de Africa o de Asia, rebaños de bóvidos, asnos, cabras y ovejas, que fueron introducidos en el Valle del Nilo desde la más remota antigüedad. El caballo que no hizo su aparición hasta la llegada de los Hicsos, a fines del siglo XVIII antes de Cristo, nunca se utilizo como cabalgadura y sólo sirvió para tirar los carros, de desfiles o de guerra. en cuanto al camello, aunque conocido en Egipto a partir de la I Dinastia como animal exótico al que se hacía bailar en los festejos públicos, hay que esperar a la época romana para verlo aclimatado en gran número como bestia de carga

 

Papiro


 

Palmera

Olivo

Sicómoro

 
 
 
 
 
 

Egipto milenario - Santiago de Chile 2005

Rasimora (Alfredo) - Su Kun Li - Lorena

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