Los Sueños


   Diccionarios de los sueños

 

El Sueños de Tutmosis IV 

      
     

 

 

Desde los comienzos de la historia escrita nos consta que el hombre creyó siempre en los sueños como medio para conocer el futuro


 

Si uno se ve en un sueño a sí mismo aserrando madera, es buen presagio, pues anuncia que han muerto sus enemigos

 

 

 

    Por fortuna disponemos de un Libro de los sueños de los antiguos egipcios, relativamente completo, que sí proporciona algunas indicaciones acerca de cómo los interpretaban. El libro está escrito en el anverso de un papiro, algunos de cuyos fragmentos se han perdido. La datación presenta algunas dificultades. El reverso (la cara que tiene las fibras horizontales arriba) contiene la descripción de una batalla y la copia de una carta al visir de Egipto, y esta cara se escribió indiscutiblemente en tiempos de la XIX Dinastía, probablemente alrededor del año 1275 a. de C. Dado que siempre escribían primero en el reverso, podemos suponer que el Libro de los sueños es de fecha posterior, aunque seguramente no mucho. Se cree no obstante que esta versión del Libro de los sueños es copia de otro papiro que puede datar de la XII Dinastía y por tanto se remonta a una fecha alrededor‑ del 2000 a. de C.

 

    El comienzo y el final del papiro se han perdido, de manera que no sabemos si incluiría una presentación y una exposición de conclusiones; lo que resta es, en esencia, una lista de sueños con

   

Estatua de bronce de Tutmosis IV  XVIII Dinastia

Altura : 17 Cm.  , Ancho : 6.4 Cm.

Museo Britanico

 

las interpretaciones que se les atribuyen. Todos los sueños se entienden como proféticos: las interpretaciones versan sobre el futuro. Se plantea una pregunta interesante: ¿para quién se escribió ese papiro? Puesto que las gentes del común no sabían leer, sólo queda una posibilidad, que los sacerdotes, aparte sus demás atribuciones, se dedicasen a interpretar los sueños. Lo que viene a corroborar los relatos bíblicos, en los que cualquiera puede tener un sueño, pero sólo unos cuantos están capacitados para explicarlo. Los indicios etimológicos sugieren que estos intérpretes eran los sacerdotes de la Casa de la Vida     (per ankh). La escritura copta, que es egipcio antiguo.   

 

     Trascrito en el sistema fonético griego, con ayuda de algunos caracteres añadidos, viene a constituir el vínculo más potente de que disponemos con el idioma de la antigüedad «clásica» egipcia tal como debió hablarse. En la versión copta (bohaírica) de la Biblia, cuando el faraón llamó a sus «intérpretes», la palabra que utiliza para intérpretes es spheronsh, probablemente una corrupción de sesh per an kh, que significa «escriba de la Casa de la Vida». En apoyo de esta teoría se aduce la costumbre, vigente entonces, de que los consultantes en busca de un pronunciamiento divino pasaran la noche en el templo, con la esperanza de hallar en sueños el consejo o la adivinación del porvenir. Indudablemente, el sacerdote interpretaría luego el sueño a cambio de unos honorarios. Esto de dormir en un templo para consultar al oráculo era casi obligado para cualquier turista griego que visitase el Egipto, y solían favorecer el templo de Seti en Abydos. En los muros de la escalera posterior del templo están escritos los nombres de numerosos visitantes que pernoctaron en el lugar.

 

   

     Con frecuencia estos nombres se hallan a uno o dos palmos de los peldaños, como si aquellos viajeros hubieran pasado una noche incómoda y, aburridos, se les hubiera ocurrido garabatear allí su recordatorio. Uno de estos grupos incluso dejó escrito que habían «atrapado un raposo».

 

     El Libro de los sueños está en escritura hierática, una forma cursiva de la jeroglífica, y el primer traductor del texto fue sir Alan Gardiner. Aunque la traducción de Gardiner tiene poco que mejorar, en cambio sus comentarios no son demasiado valiosos. Apenas realizó ningún intento por extraer un sentido del conjunto de sueños ni de sus interpretaciones, y tiende a restarles importancia considerándolo como un amasijo de contradicciones sin ton ni son. En líneas generales afecta a la egiptología un cierto prejuicio, como si los antiguos egipcios hubieran sido personas ilógicas y propensas a adoptar toda clase de nociones absurdas. Esa condescendencia es desde luego poco afortunada; un estudio detenido a la luz del psicoanálisis moderno, por ejemplo, permite extraer conclusiones útiles en cuanto a la antigua interpretación de los sueños.  

 

       El texto del Libro de los sueños se presenta de

Caja funeraria de  Irthorru  Sacerdote de Amón

y cantante de la Necrópolis Periodo Tardío

Altura : 56 Cm.  , Ancho : 24.2 Cm.

Museo Britanico

   

manera ordenada. Al margen derecho (el papiro se

 

lee de derecha a izquierda) figuran verticalmente las palabras «sí uno se ve a sí mismo en sueños ... », y luego cada línea horizontal da la descripci6n de un sueño, seguida de un espacio en blanco, tras lo cual viene la interpretaci6n, siempre precedida de la valoración «bueno» o «malo».

Cuando se compara este libro con los ejemplos de desarrollo completo de un sueño dados en las páginas anteriores, sorprende el carácter unidimensional y fragmentario del material que ofrece el Libro de los sueños: Parece una cartilla, una colección de fragmentos de una gran variedad de sueños elegidos por el autor/intérprete en función de su propio estilo de interpretación y que le hubiesen parecido paradigmáticos de los diversos temas oníricos según fueron llegando a su conocimiento. 0 como si tuviera que servir para enseñar la interpretación de los sueños a un grupo de alumnos, a manera de manual «hágalo usted mismo» para quien leyere, pero sin pretensiones de convertirse en una recopilación verdaderamente representativa de la antigua onirocrítica egipcia

       Las interpretaciones a veces contradictorias o inconsistentes pueden ser resultado de una cierta negligencia por parte del escriba que las copió, o más probablemente indican una autoría colectiva, habiendo reaccionado cada redactor a un determinado motivo o fragmento onírico de acuerdo con sus propias idiosincrasias y asociaciones libres (ésa es una trampa muy común, que ni siquiera las modernas interpretaciones de los sueños consiguen evitar siempre).

El sueño de «navegar siguiendo la corriente», por ejemplo, aparece tres veces en el Libro. La primera vez se interpreta como «bueno», pero en las dos ocasiones ulteriores la interpretación lo da como «malo». No parece probable que el mismo autor lo creyese alternativamente bueno y malo; sino que dos o tres intérpretes valoraron el mismo sueño de diferente manera. 0 tal vez dos o tres comunicantes distintos tuvieron sueños parecidos, que fueron seguidos de acontecimientos diferentes, Para un habitante del Alto Egipto, el navegar corriente abajo podía significar un viaje a Tebas, que le alejaba de su casa; en cambio, para el que viviese en el Bajo Egipto tal vez significaría lo contrario, el retorno al hogar.

 

Aparte estas consideraciones, el planteamiento de los antiguos egipcios para el análisis de los sueños por lo visto se atenía más a un conjunto de reglas empíricas tradicionales, que a ningún intento por decodificar el sentido oculto de un elemento determinado del contenido onírico manifiesto y su relación con la personalidad o la situación vital concreta del informante, Sin embargo, hay indicios de un reconocimiento claro de la calidad simbólica de ciertos temas recurrentes, que guarda alguna similitud con los principios de la onirocrítica moderna.

 


 

 

 

 

Procedente de una tumba de Gua en  Deir el-Bersha

XII Dinastía - 1985-1795 A.C.

altura: 15.3 Cm - longitud: 18.4 Cm - anchura: 5.1 Cm

 

 

 

 


Egipto milenario - Santiago de Chile 2005

Rasimora (Alfredo) - Su Kun Li - Lorena

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