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En
los milenios posteriores al final de la ultima glaciación (unos
10.000 a.C), El Fecundo y verde valle del Nilo no existía en
lejanas épocas geológicas. Antes de que existieran los
egipcios la naturaleza hubo de esculpir una tierra en la que
pudiesen vivir, y lo hizo en largo periodos de tiempo mediante
dos prodigiosos levantamientos de la corteza terrestre. Uno se
imagina el Africa del Nordeste hace mucho tiempo como una gran
meseta caliza, regada por lluvias abundantes y las aguas
corriendo en muchas direcciones diferentes. En el transcurso de
los siglos la meseta se elevó lentamente y las aguas tuvieron
que abrirse su camino hacia el mar.
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Así
se fue entallando una enorme ranura hacia el norte, a través de la meseta
caliza, que conducía un río formidable como fuerza que erosionaba el Valle
del Nilo. Pasaron más siglos y la tierra se hundió majestuosamente,
hasta que el mar penetró en la gran ranura caliza. El Valle se
convirtió en un fiordo de novecientos kilómetros de largo,
de los mil doscientos que ahora son Egipto: todo el
trayecto hasta Esneh. El mar dejó sus depósitos
característicos, y hoy es posible encontrar fósiles marinos tan
en el interior como assiut, en el Egipto Medio. Pasado mucho
tiempo, la naturaleza se trastrocó de nuevo y volvió a
elevarse la masa de tierra. Las lluvias eren todavía
abundantes, aunque el volumen de agua no era ya tan grande como
lo había sido en los períodos Oligoceno y Mioceno. Este nuevo
Nilo se abrió un canal hacia el Norte, a través de los
depósitos marítimos que habían quedado allí en el período
Plioceno
.
Esta
formación majestuosamente lenta de un valle se operó, naturalmente
sin presencia del hombre. La vida vegetal que había hecho su
aparición en el Africa nororiental podía subsistir en las selvas
que cubrían la meseta. sin embargo, ya había comenzado un nuevo y
lento proceso, porque las lluvias no se mantenían en el mismo
volumen y el poderoso Nilo no podía conservar su caudal. largo
proceso de desecación se operó sobre una ancha faja de la
superficie de la tierra, y el estrechamiento del Nilo está indicado
por orillas cada vez mas bajas y mas próxima la una a la otra. Ocho
de esas orillas cortan los antiguos depósitos marítimos en una serie de
terrazas o escalones que descienden desde los cantiles calizos hasta el
actual lecho del río. este foco cada vez más estrecho, de agua
vivificantes debió ejercer su fuerte polaridad magnética sobre la vida
vegetal y animal. Pero en vano buscaremos la huella del hombre en las
cuatro terrazas superiores. Quizás se detuvo allí, al borde de uno de
aquellos enormes Nilos prehistóricos, en su infatigable busca de alimento
a traves de la selva; pero su equipo físico era demasiado pobre para que
nos dejase huella de su paso. Después en la formación geológica de la
quinta terraza empezando desde arriba aparecen artefactos hecho por la
mano del hombre, y la geología se convierte en prehistoria |